La crisis de combustible de aviación en Rusia escaló hasta la operación aérea. Según reportes de RBC-Ukraine que citan a The Moscow Times, ya son 26 los aeropuertos rusos que aplican restricciones al reabastecimiento de aeronaves, desde Kaliningrado, en el oeste, hasta Petropavlovsk-Kamchatski, en el Extremo Oriente. Las limitaciones, identificadas a partir de datos del sistema de información aeronáutica rusa analizados por el medio independiente Verstka, se extienden por plazos que van de un mes a siete, según el aeropuerto.
Qué restricciones rigen y dónde
Las medidas arrancaron en junio y sumaron una segunda tanda en septiembre. En el aeropuerto de Púlkovo, en San Petersburgo, las aeronaves solo podrían cargar el combustible especificado en el plan de vuelo, sin volúmenes adicionales, una restricción prevista hasta marzo de 2027. En Jrabrovo, en Kaliningrado, rige un procedimiento similar, en principio hasta diciembre.
El impacto no es parejo para todos los operadores. En 15 de los 26 aeropuertos las limitaciones apuntarían específicamente a las aerolíneas extranjeras, a las que se les permitiría cargar solo el combustible necesario para un vuelo. Entre los afectados figuran Kazán, Ufá, Perm, Ekaterimburgo, Cheliábinsk, Tiumén, Irkutsk, Vladivostok, Jabárovsk y Yakutsk.
El sur de Rusia es la zona más sensible, con varios aeropuertos cerrados por la guerra. De los seis que siguen operativos, las restricciones alcanzan tanto a aerolíneas rusas como extranjeras en Sochi, Volgogrado y Astracán, mientras que en Krasnodar rigen solo para las extranjeras.
La raíz: refinerías bajo presión
El origen del problema está en la caída de la capacidad de refinación. Según los reportes citados por RBC-Ukraine, las refinerías rusas fueron atacadas más de 70 veces desde comienzos de año con drones ucranianos, con algunas de las instalaciones más grandes del país afectadas, y el procesamiento de crudo habría caído a su nivel más bajo desde 2002.
El efecto excede a la aviación. Hacia fines de agosto, la producción de nafta habría bajado a alrededor del 70% del consumo interno, con faltantes y colas en estaciones de servicio de algunas regiones. El presidente Vladimir Putin admitió que las autoridades no estaban preparadas para esa serie de ataques a la infraestructura energética.

Las medidas del gobierno y por qué el kerosene es difícil de reponer
Para proteger el abastecimiento interno, el gobierno ruso prohibió las exportaciones de combustible de aviación hasta el 30 de noviembre, sin que eso resolviera de inmediato la tensión. A fines de junio, la aerolínea Azimuth advirtió por una situación crítica de kerosene, en momentos en que el ministro de Transporte, Andrei Nikitin, sostenía que el país no atravesaba una escasez. El Ministerio de Transporte llegó a proponer flexibilizar algunos requisitos de calidad del combustible para ampliar la producción, mientras el precio del kerosene tocaba un récord en el mercado ruso.
El kerosene es, además, particularmente difícil de reemplazar. Según Sergey Tereshkin, de Open Oil Market, en Rusia hay menos refinerías que producen combustible de aviación que las que producen nafta y diésel, lo que complica compensar rápido la producción perdida cuando una planta queda dañada o entra en reparación. Dmitry Baranov, de Finam Management, agregó que ampliar el suministro vía importaciones es difícil y que las especificaciones estrictas del combustible limitan subir la producción sin más.
Por qué importa
Para las aerolíneas, la restricción al combustible adicional recorta el margen operativo, sobre todo en rutas donde se acostumbra cargar reserva extra por contingencias o por incertidumbre de suministro en el destino. La duración es el otro problema: con medidas que se estiran hasta fines de 2026 y, en el caso de Púlkovo, hasta marzo de 2027, la tensión puede persistir más allá del daño puntual en las refinerías.
El cuadro se suma a un entorno ya condicionado por cierres de espacio aéreo, sanciones y menor conectividad internacional. Para el observador de la región, es un recordatorio de hasta qué punto la operación aérea depende de una cadena de suministro que empieza mucho antes de la pista, y de lo expuesta que queda cuando esa cadena se rompe.






