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Airwayz: el software israelí que quiere poner orden en los cielos

Vista aérea del Aeropuerto Internacional de Tocumen, en Panamá, con aviones comerciales estacionados en las posiciones de embarque. Imagen referencial.

Durante la mayor parte de la historia de la aviación, el espacio aéreo que importaba estaba arriba. Los aviones comerciales volaban a 35.000 pies, las torres de control gestionaban los corredores de aproximación y salida, y el cielo bajo sobre ciudades, puertos y zonas industriales quedó casi librado a los pájaros, a algún helicóptero y a unos pocos aficionados.

Eso cambió para siempre. Hoy los drones están en todas partes: hacen entregas, inspecciones, filmaciones, publicidad y patrullajes de seguridad. En las manos equivocadas, también sirven para contrabando, vigilancia y ataques. El espacio aéreo de baja altitud se volvió congestionado, veloz y, cada vez más, disputado.

Airwayz, una empresa israelí de software, construyó su negocio sobre ese cambio. Su plataforma monitorea y gestiona el espacio aéreo. La compañía describe el desafío en términos militares, como un problema de comando y control (C2) y de gobernanza.

Según Airwayz, controlar esa capa del cielo exige una enorme coordinación entre sensores, operadores, aeronaves y autoridades. El problema ya es extremo y salta a la vista. Se nota sobre todo en el control de tránsito aéreo alrededor de aeropuertos, puertos y otros sitios sensibles dentro o cerca de las ciudades. Allí, los sistemas tradicionales nunca se diseñaron para seguir docenas de objetos chicos que vuelan bajo al mismo tiempo.

La empresa sostuvo que los conflictos recientes ya mostraron hacia dónde va esto. Ucrania y Medio Oriente demostraron cómo los drones baratos pueden alterar el equilibrio de poder. Los próximos focos podrían estar en América Latina, donde cárteles, grupos narcoterroristas y guerrillas ya adoptaron tácticas con drones.

Sea un puerto comercial con mucho movimiento, un sitio de infraestructura crítica, un estadio con 100.000 personas o una zona militar en disputa, Airwayz entiende la tarea central de la misma manera. Se trata de gestionar las operaciones en tierra, los despegues, los aterrizajes, los sobrevuelos y los controles de seguridad. Por encima de todo, se trata de que el dueño de un espacio aéreo lo controle con sus propias reglas.

Gordos Defensa conversó con Yaron Rosen, de Airwayz, en una entrevista de dos partes. Esta primera parte cubre el trabajo comercial de la empresa. La segunda, dedicada a sus aplicaciones en defensa, se puede leer acá.

¿Por qué empezar por los puertos?

Vista aérea de las terminales de contenedores del Puerto de Rotterdam, en Países Bajos, con grúas, buques y el mar del Norte al fondo.
El Puerto de Rotterdam, uno de los más activos del mundo, donde Airwayz cumplió cuatro años de operación continua gestionando el espacio aéreo de más de 85 proveedores sin un solo incidente.

Los primeros grandes despliegues de Airwayz no fueron en aeropuertos ni en bases militares. Fueron en puertos marítimos, empezando por el Puerto de Rotterdam, uno de los más activos del mundo, y el Puerto de Ashdod, en Israel.

Esos puertos tuvieron una visión de futuro. Sus administraciones advirtieron temprano que los drones iban a ser a la vez una herramienta y un problema, y actuaron en consecuencia. En lugar de esperar un incidente, construyeron un entorno en el que las operaciones con drones pudieran crecer de forma segura sin una torre de control convencional. Airwayz se convirtió en la capa digital que hizo eso posible.

El 22 de octubre, la empresa cumplió cuatro años de operación continua en esos puertos. En ese período, según Airwayz, la plataforma respaldó una amplia variedad de misiones: patrullajes de seguridad, operaciones aduaneras, mantenimiento e inspecciones, y operaciones de buque a costa.

Más de 85 proveedores distintos operaron en ese espacio aéreo gestionado, con aeronaves tripuladas y no tripuladas. Cada uno pudo ver cómo estaba el espacio aéreo en todo momento y cómo evitar conflictos con las demás operaciones. La empresa reportó cero incidentes en ese lapso. En palabras de Airwayz, fue navegar en aguas tranquilas.

Un puerto es un entorno denso y complejo. Grúas, buques, camiones, trabajadores, cargas peligrosas e infraestructura crítica conviven en un espacio reducido. Sumar docenas de operadores de drones a esa mezcla sin un sistema que los coordine sería buscar problemas.

Cuatro años de funcionamiento sin incidentes constituyeron una prueba de concepto sólida para lo que Airwayz quiere hacer en otros ámbitos. Entre ellos figuran la infraestructura crítica, los eventos masivos y los aeropuertos, donde los drones representan una preocupación de seguridad de primer orden.

Saber qué vuela

Le preguntamos a Airwayz por la urgencia detrás de este trabajo y por una cuestión básica: cómo sabe el sistema qué está volando y qué hacer al respecto.

El primer paso es la clasificación. ¿El objeto es un avión comercial? ¿Una aeronave de ala fija o un dron que sigue un patrón establecido? ¿Está bajo el control de un piloto, o es un objeto chico y vulnerable que deriva por la zona?

Cada respuesta exige una reacción distinta, y en el cielo bajo esas respuestas se necesitan rápido. Los objetos a baja altitud se mueven velozmente en relación con las personas y los bienes que están debajo. La ventana para decidir es corta.

Por eso Airwayz hizo hincapié en la coordinación y la simplicidad desde el punto de vista del operador de C2. La empresa señaló que uno de los mayores problemas de la seguridad aérea actual es la fragmentación.

En muchas salas de control, un único operador se sienta frente a cinco pantallas de cinco proveedores. Cada una muestra una parte distinta del panorama y funciona con su propia interfaz y su propia lógica.

Una muestra la detección por radiofrecuencia. Otra, la señal de un radar de baja altitud. Otra, el estado de las contramedidas disponibles para neutralizar una amenaza, cinéticas o no cinéticas.

El operador tiene que armar el cuadro completo en su cabeza, bajo presión y en tiempo real. Es una carga cognitiva enorme justo en el momento en que cada segundo cuenta. Un error de lectura entre pantallas puede significar que un dron hostil pase inadvertido o que se active una contramedida contra una aeronave autorizada.

Una sola imagen del espacio aéreo de baja altitud

Grúa trabajando junto a una torre de radar roja y blanca en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, con otra antena de radar al fondo.
Infraestructura de radar en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Airwayz propuso integrar sensores ya instalados en Ezeiza y Aeroparque para cubrir toda Buenos Aires durante una hipotética visita papal.

La respuesta de Airwayz es la fusión. La plataforma toma los datos de todos esos proveedores y sistemas y los combina en una única imagen operativa común. En lugar de cinco pantallas, el controlador trabaja con dos: su pantalla de control de tránsito aéreo y la de Airwayz. También puede trabajar con una sola, porque Airwayz se integra directamente con el control de tránsito aéreo.

La empresa fue clara en que no busca construir un sistema paralelo. Airwayz está diseñado para conectarse a la infraestructura de control de tránsito aéreo existente, no para competir con ella. El objetivo es mejorar el control y la coordinación con un cuadro más fácil de leer para quien tiene la responsabilidad sobre ese espacio.

En el largo plazo, sin embargo, la ambición es mayor. Airwayz quiere convertirse en el principal sistema de control del espacio aéreo, a todas las alturas. El espacio aéreo de baja altitud sería, en esa visión, la puerta de entrada.

Detrás de esa imagen hay una inteligencia artificial propietaria. Airwayz no dio detalles del modelo, pero explicó el principio. La IA se formó con datos y experiencia de toma de decisiones del espacio aéreo israelí, uno de los entornos de amenaza aérea de mayor ritmo del mundo.

Lo que la distingue, según la empresa, es que puede entrenarse para un entorno determinado sin necesitar incidentes reales. No tiene que esperar un ataque o una intrusión verdaderos para probar y mejorar sus defensas.

Puede adaptarse al tipo de operaciones de alto ritmo con las que se entrenó y aplicar esas lecciones a un puerto, a un sitio de infraestructura crítica o a una operación de seguridad privada. Para un operador comercial, eso significa contar con un sistema preparado para escenarios que, con suerte, nunca va a vivir.

Agnóstico en hardware por diseño

Una de las primeras preguntas que cualquier operador se hace ante un sistema así es si lo ata a un conjunto específico de sensores o efectores. Airwayz aseguró que no.

La plataforma es totalmente agnóstica en materia de hardware. Cumple con los protocolos de la OTAN, incluido SAPIENT, el estándar de integración de sensores que desarrolló el Reino Unido y que la OTAN adoptó para sistemas de espacio aéreo. Según Airwayz, el sistema puede conectarse a un equipo nuevo, incorporar sus datos y procesarlos en cuestión de minutos.

Esa flexibilidad tiene una consecuencia comercial directa. Un puerto, un aeropuerto o una empresa de energía que ya invirtió en radares o detectores de radiofrecuencia no necesita descartarlos para sumar a Airwayz. Lo que ya compró sigue en servicio y pasa a formar parte de un cuadro más completo.

La misma característica le permite a Airwayz funcionar como una plataforma de inteligencia avanzada. Según los sensores y equipos que tenga el cliente, el sistema puede mostrar qué amenazas se aproximan y cómo se comportan. Así, un conjunto de dispositivos aislados se convierte en una sola red de alerta coordinada.

Quién lo compra: infraestructura crítica, seguridad y municipios

Los operadores de infraestructura crítica, como puertos, aeropuertos y sitios de energía, siguen siendo los principales clientes de Airwayz. Pero la empresa también trabaja con firmas de seguridad privada responsables de personas de alto valor y personalidades. Con ellas, el argumento pasa de la gestión del espacio aéreo a la protección.

El principal argumento de Airwayz ante estos clientes es la profundidad, en sentido literal. Las herramientas de seguridad tradicionales suelen ofrecer una vista bidimensional, que muestra que alguien o algo está dentro de un área definida.

Airwayz aseguró que su plataforma brinda una capa tridimensional completamente mapeada. Muestra lo que ocurre desde el suelo hacia arriba y dónde están los equipos de seguridad. No solo indica dónde está un dron en el mapa, sino a qué altura, con qué trayectoria y en relación con qué.

Para una custodia, esa diferencia es decisiva. Saber que un dron está a 300 metros no alcanza si no se sabe si vuela hacia el protegido, si se aleja o si sobrevuela una terraza donde está apostado un tirador propio. La tercera dimensión convierte un punto en un mapa en una situación que se puede interpretar y resolver.

Las ciudades y el cielo que paga impuestos

Show de drones forma la publicidad de Sancor Seguros en el cielo sobre un estadio colmado, durante el partido de despedida de Lionel Messi en Buenos Aires.
El show de drones de Sancor Seguros sobre el estadio, en la despedida de Lionel Messi en Buenos Aires. Para Airwayz, un uso comercial del espacio aéreo urbano que las ciudades podrían regular y cobrar como un espectáculo de fuegos artificiales.

La parte más sorprendente de la conversación comercial fue la propuesta de Airwayz a los gobiernos municipales.

El argumento de la empresa es simple. El espacio aéreo sobre una ciudad es un recurso y, como otros recursos, se puede regular y gravar. Las aerolíneas ya pagan por el uso del espacio aéreo y de la infraestructura aeroportuaria cuando vuelan sus rutas y aterrizan en aeropuertos específicos. Airwayz planteó que la misma lógica puede aplicarse a los drones.

Esto ya no es teórico. Los drones se usan cada vez más en logística, mantenimiento, inspecciones, publicidad y entretenimiento. Los shows de luces con drones se volvieron habituales en los grandes eventos.

Hay un ejemplo reciente que muchos en la Argentina van a recordar: el partido de despedida de Lionel Messi en Buenos Aires. Sobre el estadio, un gran despliegue de drones formó una publicidad de Sancor Seguros. El aviso no fue especialmente bien recibido por el público, pero ilustra bien el punto.

Un show de drones sobre una ciudad es un uso comercial del espacio aéreo público. Se parece a un espectáculo de fuegos artificiales, que por lo general requiere permisos y el pago de tasas.

Con Airwayz, una ciudad podría identificar y seguir esas operaciones, verificar si el operador pagó las tasas correspondientes y tiene la autorización necesaria, y actuar si no la tiene. Según la empresa, si una persona o una compañía realiza un show o una publicidad con drones sin pagar, una solución diseñada para ese fin puede ayudar a las autoridades a bajar los drones de forma segura. Eso, sin dañar las aeronaves ni lastimar a las personas que están debajo.

Para los gobiernos locales de América Latina, muchos con presupuestos ajustados y una actividad de drones creciente que hoy no pueden regular, la idea ofrece algo poco frecuente: una herramienta de seguridad que además puede generar ingresos.

Un socio en la región

En América Latina, Airwayz trabaja con un socio local, HDT Newforce, para respaldar sus operaciones en Centroamérica y Sudamérica.

Un problema creciente

El hilo conductor del trabajo comercial de Airwayz es que el cielo bajo ya no está vacío y que las viejas formas de gestionarlo dejaron de funcionar.

Puertos, aeropuertos, sitios de infraestructura crítica, ciudades y empresas de seguridad quieren expandir sus operaciones comerciales. Para hacerlo, ahora necesitan controlar un espacio aéreo complejo, coordinar a más operadores y proteger sus activos de amenazas que crecen año tras año. Muchas veces lo hacen con sistemas fragmentados que terminan desbordando a quienes los usan.

Airwayz apuesta a que la respuesta no pasa por más pantallas ni más hardware, sino por una mejor integración. Una sola imagen inteligente que reúna los sensores y sistemas que los clientes ya tienen, que escale cuando haga falta y que permita a los responsables de un espacio aéreo controlarlo y gobernarlo de verdad.

En la segunda parte de esta entrevista, analizamos cómo Airwayz aplica el mismo enfoque al sector de defensa. El recorrido va desde las bases de operaciones avanzadas y la infraestructura crítica hasta la amenaza de los drones de grupos narcoterroristas en Colombia y México.

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